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1er juin 2002

El deber de restitución !

par Eduardo Pogoriles

 

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El deber de restitución hizo que Daniel Nycz legue sus acciones a la Facultad de Ciencias Económicas. Estudió gracias a una beca y ahora dona 1.300.000 dólares...

... Estudió en el Carlos Pellegrini con una beca y se recibió de contador en la UBA. Su padre era portero. Ahora preside la filial local de una consultora internacional con 1.200 empleados.
Daniel Nycz cuenta su historia con un tono de asombro, no cree que lo que hizo sea para tanto, esto es, para una nota periodística. Son sus palabras : "¿Cómo no voy a devolver algo de lo mucho que recibí, si yo soy un producto de aquella Argentina que permitía el crecimiento y la movilidad social a quienes se esforzaban ? Todo lo que soy se lo debo a la educación pública y a un país donde era posible que el hijo de un portero -es mi caso- llegara a ser directivo de una empresa consultora internacional. Soy un eterno agradecido".

A punto de retirarse de esa empresa luego de 32 años de trabajo, el contador público Daniel Nycz (56) decidió donar el equivalente a 1.300.000 dólares en acciones bursátiles para la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.

Las razones de su gesto hay que buscarlas muy atrás, en la Argentina del año 1958. "Yo vengo de una familia muy humilde, mi padre era portero de un edificio y no podía pagar la matrícula de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini. Este colegio depende de la Universidad de Buenos Aires, que me dio una beca durante cinco años, así pude terminar la secundaria. Después trabajé en el Banco Central mientras estudiaba para ser contador público y en 1970 entré en la empresa donde trabajo, que en esa época se llamaba Arthur Andersen y hoy es Accenture", cuenta rápidamente Nycz.

Carlos Degrossi, el decano de la Facultad de Ciencias Económicas, confirmó que "el Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires aprobó la donación hace pocos días. Queremos destinarla a hacer algo que permanezca en el tiempo, como una biblioteca y un sistema de becas, si fuera posible". La donación consiste en acciones de la empresa Accenture, cuya filial local preside Nycz.

"Son 55.673 acciones ordinarias nominativas clase A no endosables, que tienen un valor nominal de 0,0000225 dólar cada una, con una cotización de referencia de 23,80 dólares por acción. Esto suma aproximadamente 1.300.000 dólares", explicó el decano Degrossi.

Como sea, es mucha plata en estos tiempos. Para tener una idea de lo que significa, vale recordar que la Facultad de Ciencias Económicas tiene 60.000 alumnos y 3.200 docentes, con un presupuesto anual de 10 millones de pesos a los que se suman otros 5 millones en "recursos propios". Haciendo un cálculo sencillo, Degrossi explicó que "la inversión anual por alumno es de 250 pesos, mientras universidades como la de Harvard destinan 10.000 dólares anuales por alumno. Realmente, la facultad se sostiene porque la mayoría de los docentes trabajan gratis, sólo hay 40 profesores con dedicación exclusiva. Yo soy profesor adjunto con 16 años de antigüedad y dedicación simple, mi sueldo mensual es de 137 pesos".

Actualmente, Daniel Nycz dirige en la empresa Accenture un equipo local de 1.200 profesionales. Son ingenieros de sistemas y contadores públicos, en su mayoría. La empresa que él preside es una consultora de tecnología, sistemas de información y estrategias de negocios, que en el año 2000 facturó en la Argentina 130 millones de dólares. En el mundo, Accenture está en 47 países, tiene 75.000 empleados y en el año 2001 facturó más de 11.000 millones de dólares.

"No hice esto para figurar, no me interesa. Hace ya diez años que vengo haciendo donaciones a institutos médicos que investigan en cancerología. La decisión de hacerlo fue compartida con la empresa, que continuamente toma profesionales en economía o ingeniería. Es una manera de devolverle algo a la universidad pública, esa plata tiene que ir ahí y no a otra parte", dice Nycz. Al pasar, cuenta que en el 2001 donó un aula anfiteatro para la misma Facultad de Ciencias Económicas.

Su especialidad es "la consultoría de Bancos", que ha manejado desde Buenos Aires para toda Latinoamérica. Desde hace siete años, Nycz se asentó en esta ciudad. Entonces se permite un chiste : "Soy doblemente gallego, mi padre era de la provincia austrohúngara de Galitzia -que hoy es parte de Polonia- y mi madre era española, de Galicia". Hincha de Ríver Plate, gustador del tango y el folclore, Daniel Nycz juega al tenis en sus escasos ratos libres.

Se crió en el barrio de Boedo. Cuenta que en aquellos años "mi padre era portero en un edificio de Rioja y San Juan, éramos muy pobres. Por consejo de un vecino, me llevó al colegio Carlos Pellegrini. Pero después de hacer el primer año no era posible seguir estudiando, no podíamos pagar la matrícula anual. Aquella beca me cambió la vida, equivalía a casi dos sueldos mensuales de mi padre. La única condición era tener buenas notas y no llevarse materias a marzo, había que estar entre los mejores alumnos y lo conseguí".

Hoy las cosas han cambiado un poco. Abraham Gak, rector de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, explicó que ahora el sistema de becas consiste en 100 pesos mensuales para la compra de libros y gastos de transporte. En el año 2001 el colegio dio becas a 60 alumnos, pero este año "no hay tanta plata" y los favorecidos son menos. El sistema funciona así : se llena una ficha y la Cooperadora del colegio chequea la información, enviando una asistente social al hogar del alumno para ver en qué condiciones vive y cuáles son sus necesidades. Se becan generalmente los últimos cinco años de estudios.

Ahora que le quedan pocos días para retirarse de la empresa, Daniel Nycz puede ver en perspectiva "los años de pobreza y de lucha personal". No quiere sacar moralejas de su historia, pero está claro que pudo estudiar en un país donde el futuro tenía sentido. El quiere que siga siendo así. Aquella beca que le cambió la vida, dice hoy, "me disciplinó y me obligó a estudiar. Por eso creo que la gente que tiene necesidades económicas se merece también una oportunidad. Yo la tuve".

* Eduardo Pogoriles DE LA REDACCION DE CLARIN.
Publicado el 31 de mayo del 2002

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