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28 mai 2003

Unión latinoamericana : esperanza o espejismo

par Ayelén Machaca

 

SICLA , 27 de Mayo de 2003

Su discurso de asunción y las promesas preleccionarias comprometen al nuevo presidente. Pero es evidente que las visitas extranjeras son las que ponen a Kirchner en una escena inesperada para muchos. Lula. Chávez y Fidel fueron sin duda en estos días los protagonistas de la escena política, llegando incluso a opacar al flamante presidente.

El recibimiento preparado para Fidel y su conversación, más allá de molestar la moral y los intereses de los tradicionales sectores anti castristas -situación agravada por el discurso de dos horas y media en la Facultad de Derecho- trastocaron aún más la imagen moderada de Nestor Kirchner.

El 25 de mayo resaltó la necesidad de terminar con el pago de una deuda a costa del hambre de los argentinos, y dejó la idea de un país un poco más independiente económica y políticamente. Al menos así dijeron entenderlo los tres exponentes de una declarada política contra el neoliberalismo en América Latina. Fue un discurso que sin embargo, se mantuvo dentro de los márgenes de la teoría capitalista liberal, pero generó esperanzas en representantes dentro y fuera del país.

En las reuniones que el mismo Kirchner mantuvo por separado con los presidentes latinoamericanos confirmó estas consideraciones y se comprometió a llevar una política de integración, incluso superior al MERCOSUR.

La historia reciente de la Argentina no hace más que alejarse de un modelo de país integrado con el resto de Sudamérica. Modelo de país "obediente" durante los ’90 para Estados Unidos, Argentina mantuvo sus históricos privilegios ante los demás países "subdesarrollados" de América. Las consecuencias se vivieron ya desde esa época y tuvieron su representación más clara durante el 2001.

El cuadro planteado en estos días significaría entonces un giro no sólo en las políticas internas sino también en las relaciones internacionales. Comenzando con la reactivación de las relaciones con Cuba y el envío de embajador, y siguiendo por el esperado por los sudamericanos y temido por los norteamericanos, reclamo conjunto por la deuda externa con los principales países del continente.

Sin duda, estos factores colocan a Kirchner en un escenario comprometido, diferente al que protagonizó la última camada de presidentes marcada por proyectos respondientes a intereses extranjeros, del que tendrá que demostrar estar a la altura. ¿Una nueva esperanza que quedará trunca ?.

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