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1er décembre 2002

Suquía, Bersa et Bisel ex propiedad del francés Crédit Agricole seran vendidos

par Carlos Debiasi

 

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En 90 días hay que vender los bancos Suquía, Bersa y Bisel abandonados a su suerte en Argentina por el francés Crédit Agricole.

El Banco Nación intentará desprenderse de los bancos Suquía, Bersa y Bisel antes de que finalice febrero de 2003. Intensas negociaciones por los tres aunque el que más interés provoca es el cordobés Suquía. Esta decisión no es de origen propio aunque como nos lo explica el presidente del Banco Nación Horacio Pericoli se lo pretenda :
"Mi deseo es que a fin de febrero de 2003 los bancos ya estén adjudicados", refiriéndose al Bersa, Bisel y Suquía. Junto al Banco Central, el Banco Nación tratan de diseñar las líneas que, según trascendió, contemplará el análisis de las ofertas desde los puntos de vista técnico y económico del "lobby extranjero" de bancos, del FMI y del mundo financiero operando en Argentina.

El sobre será evaluado por el Banco Central, quien busca garantizar que el comprador sea efectivamente una entidad bancaria y que además cuente con un legajo conveniente y sobre todo con capacidad patrimonial. Pero cuando El Crédit Agricole compro estos bancos también tenía esa garantías y esto no le impidió de partir durante un fin de semana.

Se recordará que hace unas semanas surgió la posibilidad de que los tres bancos sean rematados en subasta públicas y al mejor postor, que deja ver con que consideración tratan a los clientes y empleados, porque además del "detalle" que representa para la directivos semejante elegancia de tratamiento, se abre la puerta a que cualquier inversor.

Por supuesto la iniciativa del ministro de Economía, Roberto Lavagna -que en realidad no tiene ninguna autonomía de decisión- perseguía al Fondo Monetario Internacional demostrando dócilmente que el Estado argentino no tenían ningún interés en consolidar la presencia de los bancos estatales y sobre todo demostrando que se sigue siempre la misma línea ideológica que consiste a afirmar que el Estado siendo el pueblo, no tiene porque participar a la propia gerencia de su propio futuro.

Con la retirada del mercado nacional del francés Crédit Agricole, los bancos que controlaba (Bersa, Bisel y Suquía) quedaron a la deriva. En ese caso se encontró oportuno la participación del Estado para mantenerlos con las puertas abiertas, a partir de la presencia del Banco Nación.

Esa maniobra de sobrevivencia, justamente, fue interpretada por el FMI como una clara intención del gobierno argentino por ampliar los dominios de la banca estatal, lo que ellos consideran inconveniente porque contra productivo a los intereses de bancos privados nacionales o extranjeros, aunque para la Argentina este expediente sea de interés nacional. Gracias al Banco Nación los bancos continuaron trabajando y cada uno sin cumplir con el contrato de agente financiero que tienen suscrito con el Estado provincial, porque los depósitos de los ahorristas confiados al origen al Crédit Agricole siguen considerados como "desaparecidos" y esto en las tres entidades.

De los tres el que más interés genera es el Suquía. Cada tanto aparece una versión de inminente venta en bloque o por unidades, pero al rato cae. No son buenos tiempos para comprar bancos y desgraciadamente todos sabemos porque.

Los clientes de estos tres bancos deben tomar parte a estas decisiones con el apoyo de todas las personas que defienden una identidad propia para desbaratar el vampirismo mundial y la democracia representativa de intereses ajenos que aqueja la Argentina.

El Correo, 3 décembre 2002

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