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23 de febrero de 2003

Reestatizar, revisar, controlar... todas malas palabras para Estados Unidos. ¿Por que?

por Federico Strileski

 

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Cualquiera de estas opciones es vista como peligrosa desde Estados Unidos. Que candidatos presidenciales de Argentina propongan algunas de estas opciones causa malestar entre los grupos del capitalismo concentrado.

Se ha podido observar en el Diario La Nación, entre otros medios, severas críticas desde estudios norteamericanos sobre reestatizaciones. Las acusaciones van desde populismo a corrupción e inoperancia. Pero, cabe preguntar, revisar contratos... ¿es populismo? Comprobar si se cumplieron las metas estipuladas... ¿es corrupto? Que la Argentina no maneje nada del petróleo nacional es muy conveniente... para las empresas que sí lo hacen. Primera plana de La Nación, sábado 8 de Febrero: "Preocupan en Estados Unidos las propuestas estadistas". En el subtítulo, afirmaba que expertos y consultores advierten sobre el peligro de alejar inversiones. Por ejemplo, el estudio Kissinger-McLarty. Si está el apellido de Henry Kissinger, más de uno aseguraría que habla por intereses norteamericanos, no extraños (extranjeros, es lo mismo).

Peter Hakim, presidente de Interamerican Dialogue, no hace mucho honor a la empresa a la que pertenece. Su "Diálogo Interamericano", acusa a los candidatos proestatistas de querer ganar terreno. Asegura que es peligroso, pues "los argentinos nunca han manejado bien esas industrias." Declaración fuerte, tajante y, porque no decirlo, insultante.

Primero, quizás sea antropólogo. Por poseer cierta nacionalidad, estamos condenados al fracaso administrativo. Gracias a Dios no soy contador o Administrador de Empresas, hubiera estudiado en vano.

Segundo, la mayor parte de las empresas en el mundo no piensan así. Los ejemplos de argentinos que se destacan en el exterior son tantos, que me reduciré a pocos ejemplos. Un destacado economista, Mario Blejer, se destaca en el mundo entero. Expresidente del Banco Central, ¿ex? Funcionario del FMI. Rechazó un ofrecimiento de presidir el Banco Central de Afganistán, pocas instituciones en el mundo pueden ser más difíciles de manejar. Hoy día, es el primer extranjero en formar parte de la Comisión Directiva de una centenaria empresa de negocios en Inglaterra.

Tercero, el señor Hakim solo debe atender informes norteamericanos. Propuestas de, por ejemplo, los reconocidos Calcagno (padre e hijo) hablan de volver al Estado ciertos servicios. En una charla dada por ellos, recuerdo haberles consultado sobre este tema, a lo que me respondieron con numerosos ejemplos de empresas del Estado al mismo nivel o superiores, en su momento, a empresas nacionales de países como Francia o España. De distintas formas, los expertos consultados coincidieron en que la inoperancia y, principalmente, la corrupción quitaban seriedad a estas propuestas. Pero Hakim nos sorprende nuevamente, reconoce que "el traspaso al sector privado no fue transparente y estuvo teñido de mucha corrupción."

Nuevamente, debemos leer entre líneas. La corrupción, muy vulgarmente definida, es que alguien cobre por hacer algo ilegal. Entonces hablamos de más de un sector. Entonces, la corrupción no solo implicó a quienes representaban al Estado, incluía a las empresas extranjeras. Obviamente, después de esta declaración, Hakim previene de los peligros de desandar este camino.

Andrés Oppenheimer, periodista argentino de CNN y del Miami Herald, co-ganador del Pulitzer. En el año 2001 publica el libro "Ojos Vendados - Estados Unidos y el negocio de la corrupción en América Latina". Defensor del libre mercado y de la presencia de multinacionales en nuestra región, critica las acciones de los países del primer mundo. Sin dejar de reconocer la culpa de gobernantes y dirigidos de Latinoamérica, recopila y da a conocer casos de corrupción desde empresas norteamericanas con respecto a esta "zona corrupta". No puedo evitar citar el refrán: La culpa no es del chancho, sino del que le da de comer. Es decir, la culpa no es solo del argentino corrupto, también es del norteamericano o europeo que acepta pagarle.

A lo largo de los últimos meses, se han observado algunos informes de los incumplimientos de contratos de las empresas privatizadas. El programa Periodistas, del canal América de Buenos Aires, realizó numerosos análisis al respecto. Entre otros, comparó las regalías de las empresas estatales y privatizadas. El margen principal de ganancia se daba por los subsidios (pagados por nosotros) a las empresas privatizadas. No vamos a dejar de reconocer numerosos beneficios de las privatizaciones. No obstante, no tenemos porqué hacer la vista gorda con ciertos temas.

El presidente Duhalde dijo hace no mucho que era injusto que las empresas no ajustaran sus tarifas tras la devaluación. Recordó que hasta no hace mucho, pagábamos de las más altas tasas del mundo y que debíamos acostumbrarnos. Es decir, cuando la ganancia era alta, debíamos agradecer las mejoras en el servicio. Tal era su obligación contractual. Prefiero no hablar de cuando la ganancia disminuye. Simplemente recuerdo cuando el FMI le reclamaba a Nigeria nuevos ajustes para saldar sus deudas... que los niños murieran no importaba.

Ejemplos de incumplimiento de obligaciones sobran. Aguas Argentinas es uno de ellos. Repsol-YPF, nuevamente aparece la cita a Calcagno-Calcagno, obtuvo concesiones ilícitas, prórrogas ilegales, y otras actividades fuera de la ley. La locura arrastró a los depósitos, con el "corralito". Esta medida favoreció a los bancos que, supuestamente, tenían a sus casas matrices como aseguradoras.

Hay muchas mentiras descriptas en esta brevísima recopilación de atrocidades. La principal de todas estas es que los argentinos no son capaces de levantarse. ¿Por qué vienen a buscar a nuestros universitarios? ¿Por qué nos reconocen nuestra música, nuestro cine, nuestros avances? Entre muchas otras cosas, Argentina es 1 de solo 9 países en el mundo que pueden clonar animales. Vivimos en democracia, sin obviar críticas, desde hace 20 años. Los movimientos solidarios crecen, así como los emprendimientos más innovadores. Clubes de trueque, planes sociales, educación gratis, tratados comerciales, activos y potencial agrícola, posibilidades de crecimiento en tecnologías.

Tenemos una nueva oportunidad. No debemos "vivir con lo nuestro". Debemos creer en ello. El margen de error es cada vez menor.

Argenpresse.info, 23 febrero de 2003

Titulo original: Reestatizar, revisar, controlar... todas malas palabras

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