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13 décembre 2002

Pagar o no al Banco Mundial no es el problema de Fondo en la Argentina de hoy.

 

Por Edgar Mainhard

Algunos periodistas han decidido romper sus vestiduras porque la Argentina anunció que no le pagará al Banco Mundial. Si se encuentran tan preocupados por el futuro próximo, deberían comenzar por el principio.

El gran debate se encuentra abierto : ¿Es correcta la decisión del Ejecutivo Nacional de no pagarle al Banco Mundial el vencimiento del sábado/lunes ? Quienes dicen que es un error, afirman que medidas semejantes alejan aún más a la Argentina del mundo.

Es más : ayer por la tarde fue el título del sitio Infobae.com/, lo que obligaría a preguntar si los organismos multilaterales de crédito son el mundo, porque si esto fuese correcto los parámetros de la resolución del conflicto argentino serían más sencillos.

Pero no es así, pura histeria del director periodístico del sitio/diario Infobae y otros colegas : la Argentina mantuvo una excelente relación con los organismos multilaterales entre 1990 y 1999, pero no por ello superó sus dificultades estructurales, origen de los problemas que potenció Eduardo Duhalde con la inestimable ayuda de Héctor Massuh y Raúl Alfonsín, en enero de 2002.

El feroz desequilibrio en la transferencia de ingresos y la ausencia del Estado como moderador del fenómeno es el génesis de la pauperización que hoy ya se convirtió en hambre y desencanto por el sistema, con graves consecuencias en las generaciones futuras del mercado laboral. Esto no lo dice Carlos Menem en las cenas que le sirven para recaudar fondos, en las que insiste en su visión de que fue el creador del Paraíso terrenal.

Durante la luna de miel con el Banco Mundial, el BID y el FMI, la Argentina abusó del préstamo tomado en el exterior, en especial en los organismos multilaterales de crédito, quienes hoy reclaman lo que legítimamente les pertenece.

Pero también es lógica la posición de Lavagna : si la Argentina no tiene acuerdo con el FMI, será incapaz de refinanciar sus vencimientos con organismos multilaterales, por lo tanto la pregunta es : ¿puede la Argentina llegar a un acuerdo con el FMI ?. Y la respuesta es No.

Hace mucho que lo saben los dirigentes argentinos pero nadie lo dice, porque la ficción de un eventual acuerdo con el FMI es multipropósito : permite hablar de otros temas, identifica un potencial agresor externo, da alas al veranito, etc. etc.

Pero, lo más importante, es que la ficción de un acuerdo con el FMI durante estos meses ocultó la fragilidad política del gobierno de Eduardo Duhalde, que ahora amenaza con desnudarse por completo.

Por ejemplo, el gobierno de Duhalde no logra el incremento de tarifas de servicios públicos concesionados, y no porque no lo haya decidido sino porque en la Argentina disgregada, el Poder Judicial tiene más contundencia que el Poder Ejecutivo, y los magistrados han decidido frenar los incrementos.

Podría intervenir la Corte Suprema de Justicia de la Nación, pero se encuentra fragmentada, y la mayor parte de sus integrantes es hostil al Ejecutivo Nacional, y viceversa.

No es el único impedimento que tiene hoy el gobierno de Duhalde para cumplir con lo mínimo exigido por el FMI. Ago similar ocurre con el fallo judicial que legitime el robo a los ahorristas ocurrido con el corralón.

Por lo tanto, Duhalde debe intentar rehacer su alianza, que parecía tan formidable en enero, para completar su mandato que concluye el 25 de mayo. Y, aún cuando le obsequie la vicepresidencia del BCRA al padre de la devaluación a $ 1,40 (el alfonsinista Roberto Frenkel), más fácil es... creer que el FMI otorgará un acuerdo contingente.

Y lo más grave es que no hay posibilidad de que ninguno de los presidenciables en carrera logren un poder más amplio y cohesionado que el que hoy tiene Duhalde. Esto permite una reinterpretación del conflicto social y político argentino, definiendo las características del próximo gobierno : precariedad, limitación y debilidad.

Esto es lo profundo de la situación, no si la Argentina le paga o no al Banco Mundial.

En cuanto a esto, es correcto que si no hay acuerdo con el FMI no tiene sentido quemar las reservas, habida cuenta de los voluminosos vencimientos por delante y descontando que hasta el día que se vaya Duhalde, por lo menos, no cambiará esta situación.

Pero lo que debería provocar alarma, reflexión y acción no es el default con el Banco Mundial, sino el riesgo cierto de ingobernabilidad. Y es un riesgo que incluye a Menem quien, de lo contrario, no estaría tan esperanzado/necesitado del apoyo de las Fuerzas Armadas, de regresar a la Casa Rosada.

En cuanto a si Menem podría o no recuperar las reservas de libre disponibilidad de la Argentina, en caso de convertirse en Presidente otra vez, es una especulación frívola. El hombre es él y sus circunstancias : habrá que evaluar en su momento la disponibilidad cierta de inversiones para esta región de los países emergentes.

En cuanto a si, para USA, la Argentina puede ser una opción a Brasil en el escenario regional, es otra tontería porque, en 1er. lugar, es subestimar no a Luiz Inácio Lula Da Silva sino a la clase dirigente brasileña que ha elegido llevar a Lula al Planalto. Luego, porque Chile ha ocupado el lugar de la Argentina, con acuerdos con la Unión Europea y con USA, en una diversas más inteligente que la que propuso Menem, que era unidireccional hacia USA.

Por lo tanto, no hay soluciones en la góndola del supermercado global ; hay que diseñarla, trabajarla con esfuerza, realizarla. Y es esa la tarea pendiente de la sociedad argentina desde el inicio del 2do. mandato de Menem, en parte porque él decidio suspenderlo para dedicarse a buscar un imposible 3er. mandato. Vale la pena recordarlo, ya que Infobae lo olvidó.

Urgente24.info

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