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8 octobre 2005

Mientras se resuelve cómo será la retirada de Suez, hay que pasar el verano con Aguas

 

La rescisión del contrato todavía no tiene definición ni en los modos ni en los tiempos. Menos aún quién quedará al frente del servicio cuando se retire el actual concesionario. El Gobierno negocia en varios frentes a la vez y busca reemplazante para Suez en la operación del servicio y la forma de garantizar la prestación en la temporada estival.

Por Raúl Dellatorre
Página 12. Buenos Aires, 7 de octubre de 2005

Más allá de la pirotecnia verbal, el gobierno nacional busca el modo de poder garantizar, lo antes posible, el suministro del servicio de agua corriente en el Gran Buenos Aires durante todo el verano. Mientras tanto, sigue bregando por encontrar un eventual reemplazante para Suez para cuando la empresa francesa concrete su retiro. La operación clave para avanzar en este último objetivo sigue pasando por la negociación, todavía vigente, con los directivos de Suez en París, en la que el gobierno español y el grupo empresario La Caixa juegan un rol central como mediadores.

La nota mediante la cual Aguas Argentinas denuncia al Estado por incumplimiento del contrato y reclama la rescisión del mismo aún no fue respondida. El Gobierno está pendiente de lo que suceda en Europa antes de definir el tono de la respuesta. No se descarta, aunque sólo es una alternativa improbable, que Suez acepte reconsiderar su posición para seguir en la concesión. La segunda alternativa en estudio es que, si se va, acuerde un retiro lo menos traumático posible y hasta admita que una vinculada, la firma Aguas de Barcelona (Agbar), sea la continuadora en la operación del servicio.

Agbar es una sociedad cuyo capital comparten Suez y La Caixa. La última, un poderoso holding financiero e industrial catalán, accionista de control de Repsol YPF desde el año pasado, mantiene un estrecho vínculo con el gobierno socialista de Rodríguez Zapatero y se ha mostrado como un virtual aliado del gobierno de Néstor Kirchner. La semana pasada dio otro paso de trascendencia en lo económico y lo político a la vez, al cerrar un acuerdo de provisión de crudo y derivados a la petrolera estatal venezolana Pdvsa, mediante el cual esta última ingresa al mercado argentino como refinadora y comercializadora de combustibles. A su vez, Repsol se asocia con Pdvsa para ingresar como productor de crudo en el país gobernado por Hugo Chávez. El acuerdo, como se recordará, fue anunciado en Brasilia y calurosamente celebrado por Kirchner.
Este y otros gestos, como el de acompañar al Gobierno en el último congelamiento del precio de los combustibles frente a la suba del crudo en el mercado mundial, fueron acercando a Antonio Brufau (presidente de Repsol) hacia el gobierno de Kirchner. Hoy, Brufau -junto a Miguel Sebastián, asesor del gobierno de Rodríguez Zapatero- es el principal operador para buscar un acuerdo entre el gobierno argentino y Suez, de Francia. En los próximos días podrán conocerse los resultados de su gestión.

Mientras tanto, el Gobierno necesita transmitir tranquilidad a los usuarios, en cuanto a que el servicio no se va a ver afectado en pleno verano. Esta semana, los funcionarios del área de Planificación volvieron a reunirse con directivos de Aguas para intentar consensuar el modo en que se prestará el servicio antes de la rescisión. Aún no está acordado cuál es el plazo en que está obligado el concesionario a seguir prestando el servicio. Mientras que la empresa considera que su compromiso termina a los 90 días de comunicada la decisión de retirarse, el Gobierno interpreta que la operación debe asegurarse por un mínimo de un año. Apenas una muestra de lo dificultosa que se ha vuelto la relación.

"Hay problemas todos los años en la temporada estival, sobre todo en la zona sur del conurbano", recordó en tanto Eduardo Sícaro, ministro de Infraestructura y Servicios Públicos de la provincia de Buenos Aires, en la que reside la mayoría de clientes de Aguas. "Ahora lo urgente es resolver la emergencia, pero a futuro habrá que pensar en otro esquema de concesión, porque si insistimos con este mismo sistema va a fracasar", advirtió.

"El sistema sanitario no se puede concesionar como un negocio comercial -ejemplificó el funcionario- ; es un complejo que requiere que también estén conectados los que no puedan pagar." Por eso propone "dividir la administración de los fondos destinados a obras de los que corresponden a la operación y mantenimiento". Sícaro asegura que estas ideas están en línea con el pensamiento del gobierno nacional, aunque desconoce cómo se está orientando la solución del actual problema con Aguas Argentinas.

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