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29 mai 2002

Menores en emergencia alimentaria una de las responsabilidades indeclinables...

 

image 160 x 158 No es una novedad que la administración de la provincia de Buenos Aires atraviesa por graves dificultades y que se están instrumentando severos ajustes para poder cumplir con el presupuesto. No se trata, a estas alturas, de identificar a los responsables de un proceso que viene de lejos y que responde a problemas estructurales muy de fondo, que sucesivos gobernantes trataron en vano de solucionar. Se trata, simplemente, de describir una realidad. El surgimiento de los bonos Patacón constituye tal vez la prueba más evidente de las agudas necesidades de financiamiento del erario público provincial.

Pero, como queda dicho, hay necesidades sociales básicas que desbordan los esquemas habituales de una administración de gobierno y que exigen de las autoridades, y de la comunidad toda, sea cual sea su forma de organización, un aporte solidario. Es lo ocurre con los menores con necesidades alimentarias básicas insatisfechas, atribuibles a la desocupación que padece un vasto sector de la población y a las apremiantes limitaciones del fisco provincial.

El Consejo de la Familia, que se ocupa de proveer de elementos vitales a los menores en situación crítica, maneja un presupuesto de 2.823.934 pesos mensuales, o de 33.887.208 anuales, para la atención alimentaria de 74.762 niños y adolescentes hasta los 14 años. Ello corresponde a un gasto de 1,26 peso diario por niño. El presupuesto oficial antes indicado es independiente del que maneja el Consejo Provincial del Menor, que se ocupa de los chicos atendidos por la Justicia.

Ahora bien, a fines de agosto la provincia estaba terminando de hacer su aporte correspondiente a junio y para septiembre último prometía pagar julio, posiblemente en patacones. Lo cierto es que los grupos y las organizaciones que canalizan la alimentación de esos menores en situación de emergencia no pueden esperar. Los supermercados ya no les fían, los pequeños comerciantes tampoco, las empresas de servicios eléctricos les cortan el suministro y la ayuda privada se siente superada por reclamos cada vez más urgentes.

Desde luego, existen organizaciones comunitarias de apoyo que cumplen una labor infatigable. Puede mencionarse, a título de ejemplo, el caso del grupo El Encuentro, que reúne a 19 instituciones de bien público de las localidades de José C. Paz, San Miguel, Malvinas Argentinas y Pilar, con jardines maternales, apoyos escolares, comedores y grupos de jóvenes. Esta y otras agrupaciones similares tratan de dar apoyo de gestión y organización a varias comunidades bonaerenses a fin de que puedan paliar la crisis. Pero sin un mínimo apoyo estatal, poco es lo que esas entidades pueden hacer.

Entretanto, organizaciones como Caritas o la Red Solidaria procuran potenciar la ayuda de todo aquel que pueda darla, sea de origen público o privado. Los niños necesitan cuidado, atención, estímulo, contención afectiva, alimentación, control de su salud, educación y la satisfacción de sus múltiples necesidades básicas.

No se trata de establecer competencias entre el esfuerzo público y el privado, pues los centros comunitarios no pueden vivir sin la ayuda oficial y muchos de ellos están en situación desesperante. De lo que se trata es de llamar la atención de la comunidad toda acerca del valor del dinero solidario cuando es medido en función de la alimentación básica de un niño.

Lo que se procura es subrayar la importancia de todo aporte cuando es inteligentemente utilizado y está basado en una eficaz y armoniosa combinación de la acción del Estado con la iniciativa del sector privado.

Es imprescindible que las autoridades bonaerenses ordenen sus prioridades en materia de erogaciones, haciendo los ajustes necesarios, evitando el gasto ineficiente y teniendo en cuenta, en todo momento, que en el vasto territorio provincial hay niños que no comen. A la vez, hay que recordar a todos los sectores de la sociedad el valor que pueden llegar a tener, en los momentos de crisis, no sólo los pesos, sino también los centavos : ningún recurso es desdeñable cuando se trata de lograr que más contingentes de niños tengan asegurada su alimentación por períodos cada vez mayores.

Publicado en La Nación
- Ver en la rubrica INICIATIVAS el articulo Asociaciones y fundaciones

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