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15 octobre 2002

La globalización y el viejo de la bolsa

 

Los hombres creamos "palabras ídolos" a las que les atribuimos un contenido no del todo verdadero que sirve de excusa para mantener privilegios. El "viejo de la bolsa" es una : tiene algo de verdad, hay que hacerle caso a los mayores ; pero también sirve a los padres para controlar a los hijos sin muchas explicaciones.

Globalización es una "palabra ídolo". Describe un proceso de interconexión financiera, económica, social, política y cultural que se acelera por la tecnología en un contexto de crisis económica y victoria política del capitalismo. Si bien es una oportunidad enorme para fomentar el bienestar económico y las relaciones humanizadoras entre las personas ; aceleró la exclusión de grupos humanos y culturas enteras. La globalización puede ser esperanza y sueños ; pero también decepción y pesadilla. Pretende hacer del planeta un espacio único y sin fronteras para el dinero, las mercancías y los servicios ; por eso no podemos quedarnos al margen. Nuestra vida y la de los que vienen depende de lo que ahora se decida.

La globalización económica

"De todo, para todos y en todas partes", sería una síntesis de lo que pretende el proceso de globalización económica. Pero el "viejo de la bolsa" no trata a todos de la misma manera.

Los países industrializados se han protegido contra las exportaciones particularmente dinámicas de algunos países del sur, como las de productos agrícolas, textiles, acero, materias primas procesadas. Sin embargo, los países del sur, presionados por el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), sí abrieron sus puertas a los productos del norte, aun cuando éstos afectan a las empresas locales. No es precisamente un fair play. El comercio mundial crece a un ritmo del 6,6 por ciento anual, pero lo hace sobre la inseguridad y la precarización laboral de millones de trabajadores. Un empleado de una fábrica de juguetes china necesitaría 523 años para ganar lo que se gasta por día para promocionar la muñeca Barbie que fabrica.

La globalización ha creado una división profunda entre los trabajadores que manejan las nuevas tecnologías y los que han quedado excluidos y empobreciéndose. Aquellos se adaptan a los cambios y añaden más valor a la producción ; éstos realizan trabajos no calificados y son prescindibles a nivel individual. Los primeros son seducidos por las empresas, mientras que los segundos reciben cada vez menos porque hay cada vez más gente disponible para trabajar en esos puestos. Mientras los triunfadores tienen niveles de desarrollo altos, los perdedores tienen menos poder adquisitivo y trabajos basura. El viejo de la bolsa permite que los grandes duerman la siesta a costa de la pesadilla de los más pequeños.

La globalización política

La globalización, al eliminar los modelos nacionales de desarrollo, implica la emergencia de nuevos poderes que trascienden las estructuras estatales clásicas. Con la aparición de actores no estatales en el plano de las relaciones internacionales, el concepto de soberanía fue vaciándose de contenido. El Estado tiende a extinguirse en tanto que estructura soberana y de coordinación jerárquica.

A través del mecanismo de la renegociación de la deuda externa, el FMI y el BM han obligado a los gobiernos de muchos países no sólo a poner freno a la inflación y a la deuda pública, sino también a privatizar empresas y liberalizar la entrada de capitales o de empresas multinacionales. No cabe duda de la necesidad de disciplinar la economía de algunos países pobres ; pero las medidas han de evitar la agudización de la pobreza y de la dependencia exterior.

La globalización cultural

La globalización acercó vivencias culturales a través de la televisión y de la red. Así se amplió el horizonte conceptual del ciudadano, y aumentaron las posibilidades prácticas de utilización del tiempo libre. Recibimos información de todo el mundo, sobre todos los temas, en diferentes profundidades. La cultura se ha decantado por el consumo de entretenimiento y el entretenimiento del consumo. Por un lado, la publicidad insiste en el mundo de placer al cual llevará el consumo ; por el otro, la industria del entretenimiento transmite valores demasiado simples, aplanados, para que puedan ser consumidos por todos en todas partes.

Se habla de una cultura global o Mc World, los agentes de esta cultura son las empresas vinculadas al mundo del entretenimiento estadounidense. En 1999, las películas de Estados Unidos proyectadas en cines europeos oscilaban entre un 55 y un 95 por ciento, mientras que las europeas proyectadas en Estados Unidos, no llegaban al tres por ciento. Los gastos de producción del cine estadounidense son cuatro veces más que en Europa, mientras que el presupuesto de promoción es 15 veces mayor. Es decir que la cultura global no siempre lo es tanto.

Otra globalización

Estar globalizado no es necesariamente bueno o malo ; lo que es bueno es llevar una vida humana libre de esclavitudes y actuar con justicia y solidaridad hacia los otros habitantes del mundo. Algunos autores defienden programas que se podrían caracterizar como "economía social y ecológica de mercado". La propuesta se estructura en los siguientes puntos :

1) Un mercado fuerte, pero también un Estado fuerte : mientras las empresas buscan legítimamente su propio interés, el Estado debe velar por el interés general.

2) Una política fiscal que busque la equidad por justicia y por eficacia : si las clases medias y bajas no tienen ingresos suficientes, caen el consumo, la producción y el empleo.

3) El aumento de la competitividad tiene que buscarse por medio de la innovación y no de la disminución de los costos laborales y el desmantelamiento del Estado de bienestar.

4) Compatibilizar economía y ecología : producir el máximo de bienes con el mínimo de materias primas y energía.

El rol de la democracia

En este proceso, la democracia juega un papel más importante que el del propio Estado. Es preciso estructurar una comunidad internacional de sociedades democráticas comprometidas con el respeto a la dignidad de las personas. Es el único freno a un Estado imperial mundial. Si el mundo se está haciendo cada vez más global, es necesario globalizar también la justicia en las relaciones internacionales.

La democracia necesita individuos libres, pero sólo lo seremos en la medida en que seamos capaces de actuar con responsabilidad hacia los demás, sobre todo con aquellos con quienes compartimos un pasado, nos une un presente y construimos un futuro. Esto está estrechamente ligado a la construcción de una sociedad civil fuerte, y de una ciudadanía y opinión pública que trascienda las fronteras nacionales ; pero que comparta una cultura que otorgue sentido de pertenencia.

Necesitamos un marco ético aceptado por todos. Cuanto más sean esos "todos" más difícil será llegar a un acuerdo, pero más valioso será lo acordado. En definitiva, se trata de defender la centralidad de la persona y la ciudadanía universal.

Hoy más que nunca es necesaria la presencia activa de los ciudadanos en todas las sedes de poder, actuando con libertad responsable.

© La Voz del Interior, Cordoba 12 de octubre 2002.
Cortesía de Enzo Mariani

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