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24 juillet 2011

Economía occidental : ¿Falsa o real la recesión ?

par Rafael Contreras *

 

La economía mundial, especialmente la de los países más industrializados del mundo, se encuentra estancada y con síntomas de continuar en un proceso recesivo en 2011 y para los meses de 2012

La aseveración vino acuñada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en su más reciente informe, el cual puso a descubierto con cifras y hechos la crisis económica y financiera global que atraviesan los países capitalista industrializados.

La OCDE, fundada en 1960, es una organización de cooperación internacional, cuyo objetivo es coordinar las políticas económicas y sociales de sus 34 países miembros y su sede central se encuentra en la ciudad de París, Francia.

En esa confederación, sus representantes se reúnen cada tres meses para intercambiar información y acordar políticas con el objetivo de maximizar su crecimiento económico y coadyuvar a su desarrollo y al de los países no miembros.

En su informe, dado a conocer por su secretario general, José Angel Gurría, indicó que la economía occidental mostraba signos objetivos de un estancamiento en unos casos y, en otros, movimientos en retroceso.

De acuerdo con el documento, los indicadores bajaron 23 centésimas y quedaron en 102,54 puntos, por encima en cualquier caso del nivel 100 que marca la media de una baja o una subida en los crecimientos económicos del grupo.

En la ocasión, el documento predice una desaceleración del crecimiento en la mayoría de las grandes economías, incluidos Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, España, Japón y Brasil.

Puntualiza que los indicadores adelantados para los meses de junio, julio y agosto apuntan a una baja en Canadá, Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Italia, Japón, Rusia y otros.

Hace la salvedad de que las perspectivas para Japón deben interpretarse con preocupación, debido al alto grado de incertidumbre como consecuencia del terremoto y del tsunami del pasado mes de marzo último.

El informe del club de los países más ricos del planeta, hecha por tierra los discursos triunfalistas de algunos jefes de Estado que hablan de una recuperación económica.

A diario se leen y escuchan noticias sobre señales de recuperación de la crisis económica global, pero lo cierto es que esos indicios son contradictorios, incluso desde las propias previsiones de los principales organismos internacionales.

Tanto el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) o la propia OCDE, no se ponen de acuerdo en sus previsiones, las cuales son cada vez más a la baja para lo que resta de año y el venidero.

De acuerdo con atinadas opiniones de economistas y observadores, los argumentos sobre una posible recuperación se limitan a que la velocidad de la caída económica ha disminuido, aunque continúa.

Para algunos es muy optimista que en Estados Unidos aumentan las ventas de bienes durables o que el ritmo de descenso del producto interno bruto es más lento, pero lo cierto es que en ese propio país el desempleo aumenta (actualmente es del 9,4 por ciento) y son más de 45 los bancos declarados en quiebra.

También los precios de las viviendas siguen a la baja, el déficit comercial es gigantesco y las exportaciones han dejado de ser un impulso para salir de la crisis, por la reducción de la demanda de los productos estadounidenses.

De todos esos datos, y otros muchos, lo cierto es que la crisis está ahí, que sus consecuencias son cada vez más graves como lo indica el anuncio del record histórico de más de mil millones de hambrientos este año.

Según La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el hambre alcanzará en 2009 a esa impresionante cantidad de personas, equivalente a un sexto de la población mundial.

Registros de esa agencia señalan que la cifra de hambrientos se incrementó desde 825 millones de personas en 1995-97 a 857 millones en 2000-02 y 873 millones en 2004-06.

En sus estimaciones del 2008, mencionó a 915 millones de seres humanos pasando hambre, mientras sus previsiones para este año superan en más de 100 millones de personas a los hambrientos estimados el año pasado, lo cual representará un aumento del 11 por ciento.

A ello se suma una nueva escalada en los precios de alimentos que amenaza a las economías mundiales, en particular de naciones pobres.

Con la crisis económica, las cotizaciones de los alimentos se mantienen en alza y en algunos sitios con niveles record. Aún 32 países continúan con emergencias alimentarias.

Durante el pasado año los altos precios en renglones claves alimenticios provocaron disturbios sociales, llevaron los mercados de materias primas a cifras elevadísimas y generaron obstáculos en las exportaciones que influyeron en el flujo del comercio mundial.

Para la FAO esas elevadas cotizaciones pueden agravar la situación de miles de millones de personas pobres, que ya sufren hambre y desnutrición, lo cual podría socavar la seguridad mundial.

La verdad es bien clara, la crisis está ahí y sus consecuencias crecen tanto para ricos como para pobres, aunque para estos últimos el desafío es mucho más complejo porque a sus acostumbradas limitaciones se agregan reducidas exportaciones, cierre de mercados y de acceso a créditos y el aumento de su deuda externa.

De ahí que hablar de señales favorables no es más que una falacia del mundo capitalista, pues lo peor puede estar al doblar la esquina aun cuando muchos se empeñan en suavizar la realidad.

PL. La Habana, 24 de julio de 2011.

* Rafael Contreras es Jefe de la Redacción Económica de Prensa Latina.

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