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30 avril 2012

De Merkozy a Homer [Hollande-Merkel]

par Rafael Poch de Feliu*

 

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La arquitectura europea de Merkel puede romperse, pero, desde luego, no en Alemania

La canciller Angela Merkel podía haber esperado tranquilamente a conocer el resultado de las presidenciales francesas, pero ha preferido intervenir. Ha roto el silencio que había mantenido desde el regreso de sus largas vacaciones de Pascua, de ocho días de duración, en la muy napolitana isla de Ischia. Sintiendo que su arquitectura europea puede resquebrajarse en Francia, Merkel adelanta el tono alternativo a aquel Merkozy, el « tono Homer », mezcla de Hollande y Merkel.

El mensaje es doble, por un lado, como dice Bild, un « puñetazo en la mesa  » : el pacto de disciplina fiscal de la Unión Europea, « no es renegociable », dice. Por el otro, una rama de olivo, más bien una hoja de parra para que Hollande, si gana, pueda cubrirse las vergüenzas con una pizca de « crecimiento ». Un crecimiento, « que no debe costar dinero ». Una « política que fomente el crecimiento y el empleo y la competitividad, pero no a base de hinchar el crédito », dice.

En la cumbre de jefes de gobierno europeos de junio, a la que acudirá el nuevo presidente francés, sean quien sea, habrá medidas para « fortalecer las posibilidades del Banco Europeo de Inversiones » y para, « aprovechar los fondos estructurales para ayudar a las Pymes ». Calderilla ante la cada vez más general evidencia de que el barco de la austeridad unilateral se hunde por empeorar la condición del enfermo.

« La problemática del crecimiento, que algunos reclaman ahora, es desde hace tiempo la segunda pata de nuestra política, al lado de unas finanzas publicas saneadas », dijo Merkel en declaraciones al Leipziger Volkszeitung. Su declaración acude en ayuda de Sarkozy, pero, sobre todo, reivindica su propio guión.

En el centro de ese guión están las elecciones generales alemanas de otoño de 2013 y su imagen en ellas : la de firme defensora del dinero alemán que no quiere pagar la mala administración del Sur. La leyenda populista alemana ha transformado una crisis financiera ocasionada por los excesos del neoliberalismo y sus instituciones, en una « crisis de deuda » de los países de la periferia europea combatida con las fallidas recetas neoliberales. Ese es el discurso firmemente anclado en la mentalidad.

Si la evolución de la eurocrisis lo impone, Merkel podría comenzar a ceder en el frente social a finales de 2012 o principios de 2013, pero no antes. Quiere que su reelección, no la de Sarkozy u Hollande, determinen la agenda europea. Si para ganar las elecciones de 2013 tiene que acabar accediendo a una reforma del Banco Central Europeo o a unos eurobonos, algo hoy difícil de imaginar, lo hará. En ese caso lo presentará como contrapunto a la soga de la austeridad con la que ha castigado a los culpables. No habrá premio sin castigo, alivio sin tortura. Pero Hollande, y no sólo Hollande, sino también Holanda, valga la redundancia, las elecciones griegas, el referéndum irlandés, el Señor Monti de Roma y todo lo que hay en el trastero europeo, podrían romper ese guión.

Respondiendo a la declaración de Merkel, Hollande ha dicho que, « Alemania no va a decidir por toda Europa ». Sólo Francia es capaz de asumir ese enunciado y devolver a Alemania a su lugar, pero es pronto para vender el fin de la contrareforma europea bajo guión alemán. El edificio puede hundirse por muchos lados, pero ciertamente no por el lado alemán. Una nueva prueba de ello la tuvimos el jueves en Berlín.

Un grupo de 2 300 personalidades alemanas encabezadas por el primer filósofo nacional, Jürgen Habermas, altos cargos sindicales, profesores y demás, publicitó un estupendo manifiesto para la « refundación de Europa ». Lo primero que llama la atención es que, aunque entre las personalidades están los líderes de Verdi, uno de los principales sindicatos y del presidente de la central sindical general, la DGB, los sindicatos como tal no han firmado. A la pregunta de por qué, los interesados sonríen : este es un país de conformidad.

El manifiesto es estupendo en sus ideas y pide a los políticos alemanes que no ratifiquen el pacto fiscal, que exige una mayoría de dos tercios en el Bundestag. Sin embargo, por la misma razón por la que los sindicatos no están en el manifiesto, el SPD, los socialdemócratas, no van a bloquear el pacto fiscal. El SPD está en el origen mismo de la política de austeridad alemana. Fueron sus actuales dirigentes, quienes en 2003 dieron los pasos decisivos, y no tienen la menor intención de dar marcha atrás. No buscan echar a Merkel en 2013, sino gobernar con ella en coalición.

Respecto a Francia, « la segunda vuelta de las elecciones presidenciales enfrenta a dos políticos europeístas », dice Merkel con razón. En cualquier caso habrá, « una buena cooperación ». El mensaje es claro : gane quien gane en París, nos entenderemos. Con Merkozy o con Homer, la vida seguirá más o menos igual, se piensa.

La Vanguardia. Barcelona, 30 de abril de 2012.

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