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24 novembre 2002

Como se fue el dinero de la Argentina

 

Nos envían esta interesante nota que el autor iba a publicar en Página 12. Ahora la difunde por diversos medios y ARGENPRESS.info considera de interés su difusión.

Por Roberto Navarro

Amalita Fortabat, Jorge Born, Arturo Acevedo, Luis Pérez Companc, Eduardo Escasany, Ricardo Handley. Son los dueños de la Argentina. Los que siempre ganan. El año pasado se llevaron sus dólares al exterior y dejaron al resto, a los que siempre pierden, atrapados en el corralito. En total, son 1500 privilegiados que fugaron 3000 millones de dólares durante el 2001. Para colmo, muchos de ellos giraron el capital sin declararlo al fisco.

La AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos) está cruzando la información suministrada por 58 bancos sobre la fuga de divisas que terminó provocando la crisis financiera. Sobre un muestreo de 420 personas que giraron 500 millones de dólares al exterior, 200 no habían declarado la transferencia o habían presentado declaraciones impositivas por importes menores a los girados. Los casos denunciados por irregularidades suman 350 millones de dólares, el 70 por ciento del monto total del muestreo.

Página 12 accedió, en exclusiva, al listado completo que incluye empresarios que hicieron lobby para conseguir la pesificación de sus pasivos, aduciendo que no tenían los dólares para pagar ; otros que aún siguen pidiendo un seguro de cambio para sus deudas en el exterior ; deudores morosos del fisco y del sistema financiero y banqueros que, mientras fugaban su dinero, porque sabían que se venía la noche, seguían tomando plazos fijos a los que finalmente quedaron atrapados. También fugaron su capital funcionarios del gobierno de De la Rua, economistas y periodistas defensores de Cavallo y ricos y famosos.

Javier Madanes Quintanilla, presidente de Aluar, se llevó 25 millones de dólares ; la familia Fravega, 30 millones ; los Acevedo, accionistas mayoritarios de Acindar, 35 millones, la familia Angulo, ex propietarios de una cadena de supermercados mendocina, 65 millones. Girar dinero al exterior no es ilegal ; pero es nocivo para el desarrollo del país. Los argentinos tienen en el exterior 150 mil millones de dólares, una cantidad superior a la deuda pública y también al PBI nacional. Semejante drenaje impide el crecimiento de la economía, porque restringe la inversión. Además, si los que más tienen, cuando ven que la situación está que arde, sacan cuantiosas sumas de dinero, terminan incendiando el país como sucedió en diciembre último.

Amalita giró 2,7 millones de dólares ; Elsztain, de IRSA, 4 millones ; Pérez Companc, 6,1 millones ; Paladini, 12 millones. Luego de la devaluación, la mayoría de ellos hizo un fortísimo lobby para pesificar sus deudas 1 a 1 y aún hoy siguen presionando para conseguir un seguro de cambio, porque dicen que no tienen los dólares para pagar. Incluso consiguieron abortar el proyecto del Ministerio de la Producción que elaboró Héctor Valle para cobrarles un impuesto especial a los que pesificaron teniendo depósitos en el exterior. En ese momento, aunque se suponía, no se podía comprobar lo que hoy esta nota viene a revelar : que mientras pedían ayuda al Estado se estaban llevando los dólares.

La AFIP viene reclamando esta información desde 1999, cuando el organismo era manejado por el radical Héctor Rodríguez. Pero el entonces presidente del Banco Central (BCRA), Pedro Pou, siempre se negó a exigirles a los bancos el listado de los que fugan los capitales. Esta vez, el actual titular del BCRA, Aldo Pigneanelli, accedió al requerimiento de la AFIP, porque el Procurador General de La Nación ordenó la cesión temporaria del secreto bancario. Aún así, muchas entidades se negaron a entregar los datos.

De los casi 100 bancos que operan en el país, sólo 58 cedieron la información. Los bancos más importantes que no quisieron dar a conocer a los protagonistas de la fuga son el HSBC, el Río y el Francés. Hace más de seis meses que la AFIP comenzó a cruzar la información de los bancos con las presentaciones impositivas de los contribuyentes involucrados. Hasta el momento el organismo sólo auditó 400 casos y se encontró con una evasión del 70 por ciento. Algunos de los que más dólares se llevaron no tienen esas sumas registradas en sus declaraciones del impuesto a los bienes personales. Cuando el ente de fiscalización los citó, adujeron que era dinero de sus empresas. Pero cualquier contador sabe que no es cierto, porque entonces a sus compañías no les hubiera cerrado la contabilidad.

Eduardo Escasany se llevó 5,8 millones de dólares ; la familia Roberts, 2,7 millones ; Luis Otero Mosegur, 2,5 millones ; Ricardo Handley, 1,6 millón. Los banqueros del poder obtuvieron enormes utilidades en los noventa. Terminada la fiesta, algunos vendieron sus entidades, otros aún están viendo como estabilizan la nave. Pero todos se llevaron sus fortunas personales. Tuvieron como aliado al ex ministro Domingo Cavallo, que los esperó hasta que sacaran sus dólares. Durante el 2001 se fugaron 18 mil millones de dólares. Cavallo recién frenó la salida cuando adentro sólo quedaban los depósitos de los pequeños ahorristas.

Santiago Soldati fugó 800 mil dólares ; Daniel Awada (ropa de niños Chiqui), 3,5 millones ; Federico Zorroaquin, 6,4 millones ; Jorge Blanco Villegas (ex dueño de Philco), 10,4 millones. Este es el párrafo de los empresarios ricos con empresas pobres. Incluye deudores morosos del sistema financiero -que si no cobra los créditos no puede devolver los depósitos-, grandes deudores de cargas sociales a la AFIP, empresarios que se presentaron en situación de emergencia ante el Ministerio de Trabajo para suspender y despedir personal y otros que directamente se declararon en quiebra.

La lista sigue. Están Jorge Born y señora, con un millón de dólares ; Juan Carlos Bago (laboratorios Bago), 2 millones ; la familia Minetti, propietaria de la sementera, 3,4 millones ; el funebrero menemista Alfredo Péculo, 3,5 millones, y el vendedor de leche contamina Carlos Spadone, 5,4 millones. Un lector atento puede notar que a esta lista le faltan nombres. Otros dueños de la Argentina que no están incluidos. Es así porque muchos bancos se negaron a entregar la información y porque, se sospecha, algunos de los que la dieron omitieron nombres.

De todas maneras, con los que figuran alcanza para comprobar que no es cierto lo que dicen el ministro de Economía y los más encumbrados economistas liberales en cuanto a que la devaluación empobreció a todos. Los que se la llevaron, en muchos casos sin siquiera pagar impuestos, multiplicaron su poder de compra local. Con la divulgación de este listado el Estado ahora puede revisar la pesificación de los créditos de estas personas ; el fisco, reclamar deudas impositivas ; los bancos, intimar morosos, y la ciudadanía saber quiénes apuestan al país y quiénes ganan su dinero en Argentina, pero tienen el corazón mirando al norte.

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