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23 avril 2010

Canje de deuda argentina :
Un fraude "nacional y popular"

par Hernando Ciervo

 

Por el canje, el gobierno argentino reconocerá unos 50 dólares por cada 100 dólares de los bonos defaulteados en 2001.

Se trata de un fraude porque apenas el 10% de los que tienen esos bonos (que cayeron en default en 2001) son sus tenedores originales. El 90% restante está en manos de bancos y fondos que los compraron a precios de remate, desde 2002 en adelante, a valores de 20, 25, 30 centavos de dólar. Las ganancias que obtendrán estos especuladores irán del 60 al 200 por ciento. El fraude que se comete al Estado es también enorme, porque el valor que se le reconoce a esta parte de la deuda es, en relación al PBI, similar o escasamente inferior a la deuda original que, por imposibilidad de pago precisamente, había caído en default. La deuda original estaba enormemente inflada por la capitalización de intereses del blindaje y del megacanje de Cavallo.

El gobierno presenta el canje como un “desendeudamiento” cuando en realidad es un nuevo endeudamiento, porque, alega, pagará 50 por una deuda que contrajo a 100. Pero, repetimos, el default de 2001 mostró que esa deuda era impagable y, efectivamente, desde 2002 en adelante el gobierno no la estuvo pagando, ni el capital ni los intereses.

A partir del canje, el gobierno deberá pagar tanto el capital como los intereses y eso es más deuda. Este canje implica el reconocimiento de una mayor deuda pública, del orden de los 12.000 millones de dólares, más los pagos del bono PBI.

Los objetivos que proclama el gobierno para hacer el canje son clarísimos y describen un nuevo fraude : de acuerdo a Boudou “sería el precio a pagar para acceder a créditos más baratos y generar una avalancha de inversiones del exterior”. O sea que Argentina ingresa en un nuevo ciclo de endeudamiento cuando su nivel de deuda (tanto pública como privada, explícita o implícita – intereses a pagar) alcanza la friolera de 300 mil millones de dólares, un 80% del PBI. Como se ha venido denunciando en estos días con los fraudes del megabanco Goldman Sachs, el ingreso de nueva deuda irá acompañado de acciones especulativas contra la enorme deuda argentina, que es lo que ocurre en Grecia –o sea que anuncia un nuevo default. La garantía para esta bicicleta son las reservas del Banco Central, que se irán esfumando con el desinfle de la nueva especulación financiera.

El objetivo de los K, con el canje, es proseguir con la política de endeudamiento y de entrega. Los créditos nuevos, sin embargo, no vendrán a tasas bajas. “Los mercados” ya han advertido al gobierno que deberá arreglar otra deuda impaga, con el Club de París, de 7.500 millones de dólares, que no tienen quita. Esto implica someterse a una auditoria del FMI, que reclamará eliminar los subsidios a las tarifas de transporte, gas y luz –como viene ocurriendo (sin necesidad del FMI) con la carne y los combustibles– para generar un excedente presupuestario que habilite el pago de la deuda pública.

Detrás del canje, no hay sólo un negocio puntual y extraordinario para bancos y fondos especulativos ; no solamente un nuevo ciclo de endeudamiento y un nuevo default, sino el diseño de una política económica de encarecimiento y “ajuste” antipopular del gasto público.

Prensa Obrera/Argenpress. Argentina, 22 de abril 2010.

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