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2 novembre 2002

ALCA versus desarrollo en el agro

 

En el Panel sobre ALCA y Agricultura, realizado en la tarde del martes 29, en el marco del
Encuentro Internacional : Otra América es Posible, en Quito, dirigentes del sector del campo y analistas dieron cuenta de lo que
está significando la imposición de una política que favorece
únicamente a los grandes productores y empresas agropecuarias,
cuyo impacto se intensificaría si se aprueba el Acuerdo de
Libre Comercio de las Américas (ALCA).

Peter Rossett, co-director de Food First de EE.UU., habló de
la estrategia que ese país busca implementar con el "farm
bill" (ley agrícola) de EE.UU., aprobado este año, que aumentó
los subsidios a la agricultura nacional en 80% (de 30 mil
millones al año, a unos 54 mil millones). Esta medida,
explicó Rossett, es parte del modelo estratégico que EE.UU.
viene desarrollando desde hace 30 años, en estrecha
convergencia con los intereses de las grandes empresas
transnacionales de su país.

En 1973, el gobierno Nixon elaboró una estrategia de
recuperación de su dominio comercial mundial, frente a la
competencia europea, basada en tres ejes : el mercado de armas,
las patentes, y el agro, especialmente los granos básicos.
Para el agro, adoptó una política de precios bajos, mediante
subvenciones a los productores, para que puedan vender por
debajo del costo de producción a las grandes multinacionales
exportadoras como Cargill y ABM. Al mismo tiempo, presionó
para que los demás países abran sus mercados a estos
productos. Las instancias encargadas de lograrlo fueron
inicialmente el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco
Mundial (BM), con las políticas de ajuste estructural. Pero
en los últimos años, los mecanismos para asegurar la apertura
de los mercados a los productos norteamericanos son sobre todo
los acuerdos comerciales internacionales, como el Tratado de
Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), los que se
adopten en el marco del GATT y la Organización Mundial del
Comercio (OMC) y ahora el ALCA.

Gracias a ello, el maíz estadounidense llega a América Latina
a un precio 20% menor al costo de producción, y el trigo a la
mitad de su precio. Por ello, América Latina prácticamente ha
dejado de producir trigo y su maíz no puede competir.

Las compensaciones que EE.UU. paga a sus productores se
dirigen en el 97% a los productores más grandes. En nada
favorecen a los pequeños productores agrícolas de ese país,
que al ritmo de 2000 familias por semana, tienen que abandonar
la agricultura por incapacidad de pagar los créditos de la
banca, y se desplazan a las ciudades donde inflan los barrios
pobres.

Rosset estima que detrás del reciente incremento de los
subsidios, podría haber la intención de EE.UU. de contar con
un anzuelo para obligar a los demás países a abrir más sus
mercados, a "cambio" de volver a colocar los subsidios en su
nivel anterior. Para este analista, la meta de los pueblos
debería ser quebrar a los monopolios. Si bien EE.UU. cuenta
con sus propias leyes antimonopolio, internacionalmente no
existe ningún control de ese tipo. Considera que debe haber
mecanismos para prohibir lo que ocurre actualmente, o sea que
haya empresas que controlan hasta el 70% del mercado mundial
de ciertos productos.

Estrategias de lucha

Joao Pedro Stedile, dirigente del Movimiento de los
Trabajadores Sin Tierra de Brasil, (miembro de la Coordinadora
Latinoamericana de Organizaciones del Campo -CLOC- y de Vía
Campesina), habló de la lucha contra el ALCA en Brasil y
América Latina. Destacó que el ALCA es un "plan estratégico
del imperio", hecho que las organizaciones del campo de la
región tardaron en reconocer ; pero que desde el año 2000 han
comenzado a movilizarse en torno al tema. Su prioridad
debería ser crear comités locales contra el ALCA en todas las
comunidades, subrayó.

Sin embargo, todavía hace falta tomar mayor conciencia de la
gravedad de la situación, dijo. Al respecto, resaltó la
Consulta Popular que se realizó hace poco en Brasil, que no
solo permitió que 10 millones de personas se pronuncien
respecto al ALCA, sino que en 10 millones de domicilios se
debatiera el tema ; o sea, tuvo un gran valor pedagógico. Este
debate no se está dando en la prensa.

Entre los desafíos que enumeró para el desarrollo de la
Campaña Continental contra el ALCA, destacó la necesidad de
vincularla con la lucha contra la OMC, lo cual implica
construir un movimiento mundial, estableciendo relaciones de
solidaridad con Asia y África.

El dirigente campesino y diputado mexicano, José Narro, de la
organización CNPA (miembro de CLOC/VC), dio cuenta del impacto
del TLCAN, desde su introducción en 1974, en México, donde el
número de pobres se ha más que duplicado. Hoy en México hay
65 millones de pobres, de los cuales 30 millones sobreviven en
condiciones de extrema pobreza. La agricultura mexicana se la
volcado hacia la exportación y ahora el país debe importar 40%
de sus necesidades alimentarias. Y sin embargo, México tiene
pocas posibilidades de competir en los mercados agrícolas
porque EE.UU. abre y cierra sus mercados según sus propias
conveniencias, contó Narro. Se ha alentado a México destinar
tierras a la producción para la exportación, y luego no
encuentra mercados. Por ejemplo, en los casos del aguacate o
del tomate, EE.UU. cierra sus fronteras cada vez que hay
sobreproducción interna.

El indígena maya Juan Tiney, dirigente de la CONIC de
Guatemala, hablando a nombre de la Secretaría Operativa de la
CLOC, denunció que 340 de los 800 millones de habitantes en
Américas viven hoy en la pobreza, a la cual se está sumando
incluso la gente de clase media. Señaló que el analfabetismo
es "una política para que no conozcamos nuestros derechos" y
que los gobiernos no quieren que las poblaciones sepan sobre
el impacto que tendrá el ALCA. Por ello, subrayó que es
responsabilidad de los dirigentes sociales informar a sus
bases al respecto.

Enfatizó en la necesidad de ser más consecuentes, ante
contradicciones como el hecho de que seguimos consumiendo productos de empresas multinacionales, en lugar de valorizar la producción nacional y sobre todo la de los pequeños
productores. Rechazamos los transgénicos pero no percibimos
que ya los estamos consumiendo, afirmó. Destacó asimismo que
la desmilitarización es otra tarea que no está desligada de la
lucha contra el ALCA.

Por Sally Burch, ALAI-AMLATINA, 30/10/2002, Quito.

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