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30 septembre 2010

29-S : huelga general en España

par Alejandro Nadal

 

En el primer minuto de este 29 de septiembre estalló la huelga general en España. Convocada por la Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CCOO), es la respuesta al viraje neoliberal del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. En lo inmediato, la huelga se presenta como protesta frente a la reforma laboral y las medidas de austeridad fiscal aplicadas para reducir el déficit. En realidad, es una respuesta democrática mucho más profunda y con repercusiones políticas de primera magnitud.

En el fondo, la huelga general del 29-S es un ejercicio de dimensiones históricas. Lo que está en juego es la recuperación del Estado democrático comprometido con objetivos de pleno empleo y bienestar social. Es la rehabilitación de un modelo de integración europea basado en la capacidad nacional para desarrollar una política macroeconómica y sectorial que no sacrifique los compromisos sociales de todo Estado democrático. Estamos en presencia del rechazo al proyecto de la Europa neoliberal concebida en los centros de poder burocrático o corporativo.

Lo que anima la huelga es el sentimiento de indefensión frente al poder de la Europa neoliberal. La crisis económica y financiera es para el capital la oportunidad para desmantelar lo que queda de la vieja Europa, en la terminología de los asesores de Bush. La huelga general del 29-S es la defensa de ese proyecto de vida política que tantos logros tuvo en el pasado.

El 29-S es en primer lugar la revuelta contra la dictadura del capital financiero y sus mentiras sobre mercados eficientes. La Europa de las finanzas busca mantener sometidos a los estados europeos. Su instrumento de dominación pasa por recetar la medicina llamada austeridad y por el dolor de millones de personas que están en desempleo o en la pobreza. Ese es el principal legado de la construcción de la Europa neoliberal.

El Tratado de Maastricht impuso restricciones a los bancos centrales para financiar directamente a los Estados miembros. Ese fue el golpe maestro : de este modo los gobiernos de los países de la unión monetaria deben procurarse recursos en los mercados financieros y someterse a la dictadura de la liberalización financiera. La justificación utilizada es que los gobiernos dejarían atrás su comportamiento fiscal irresponsable y se someterían a la disciplina de los mercados financieros.

Detrás de todo esto está la nefasta hipótesis sobre los « mercados eficientes » de muchos bancos centrales y modelos macroeconómicos. Con este esquema neoliberal se entregó a los Estados europeos como rehenes maniatados en el casino de la especulación financiera. El capital financiero pudo así expropiar a los estados del viejo continente su autonomía en materia de política monetaria y fiscal, quitándoles la capacidad de aplicar medidas que permitan proteger a la población frente a la crisis.

En segundo lugar, el 29-S es el movimiento organizado que se opone a darle el poder a los embustes neoliberales. El regreso a la austeridad fiscal por el que clama la Europa neoliberal es una idea peligrosa que profundizará la crisis. Responde a la idea de que el déficit fiscal le roba recursos y oportunidades de inversión productiva al sector privado.

Esa noción carece de respaldo científico : el sector público no compite con el sector privado por un monto de recursos fijos. La creación monetaria que llevan a cabo los bancos es la fuente de recursos del sector privado. Y la tasa de interés no es un precio que mantiene en equilibrio la oferta y demanda de capitales (como pretendía la vieja y desacreditada teoría de los fondos prestables). La tasa de interés es una variable exógena que se fija políticamente y no depende de ningún « mecanismo » automático.

En tercer lugar es la rebelión frente a la injusticia de la reforma laboral. El 29-S es el rechazo a la idea de que existe un mercado laboral, en el que se vende y se compra una mercancía llamada trabajo a un precio denominado salario. En primer lugar, el mercado laboral no existe, como cualquier análisis económico puede demostrar. Y el salario no es un precio, es una variable de la distribución del ingreso, no un simple « precio ». El salario es una variable de la distribución del ingreso y depende de la lucha y movilización de la población, no de una pretendida ley de la oferta y demanda. Además, la reducción de los salarios no incentiva la creación de empleo : provoca una caída en la demanda efectiva, mayores inventarios y endeudamiento de las empresas, menos inversiones y mayor desempleo.

Por eso cabe la pregunta, ¿quién votó en favor que el gobierno impusiera las directrices de « los mercados » financieros ? ¿Quién le autorizó calmar los apetitos de los especuladores sacrificando derechos y bienestar de millones de personas ? ¿Quién le otorgó poderes para desmantelar el entramado institucional de las relaciones laborales ? El 29-S debe ser el comienzo de la acción política decisiva a nivel europeo e incluso mundial para salir del esquema neoliberal.

La Jornada . México, 30 de septiembre de 2010.

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